una tarde apareciste,
llevaba esperando aquel momento,
tanto tiempo como tú,
deseandonos sin conocernos,
hasta nuestro encuentro primero,
en aquel sueño compartido,
tan real que pudimos tocarnos,
mirarnos a los ojos sorprendidos,
sabiendo que nos perteneciamos,
desde siempre,para siempre,
aceptando el destino inseparable,
cuerpo y mentes,
desde siempre, para siempre,
unidos hasta la muerte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario